sábado, 24 de febrero de 2018

Nuestra Historia





Santiago fue fundado como fortaleza a orillas del río Yaqué del Norte, por el Almirante Cristóbal Colón en 1495. Esta fortaleza se encontraba cercana a donde actualmente se encuentra la ciudad de Santiago.
En 1502 la Corona nombra a Fray Nicolás de Ovando Gobernador de la Española, quien reside temporalmente en Santiago. En 1504, la ciudad de Santiago es trasladada, por orden de Ovando, hacia el Norte, en la localidad conocida como Jacagua. En su sede de Jacagua es repoblada por los Caballeros que aún quedaban de la agonizante Isabela (Ciudad Primada de América); la tradición asevera que, desde esa fecha comienza a llamarse Santiago de los Caballeros.





El Rey españolFernando el Católico otorga, en 1508, el escudo de armas a la villa de Santiago: escudo colorado con cinco veneras blancas, con una orla blanca y en ella siete veneras coloradas. Las veneras estaban asociadas con las playas de Galicia donde se encontraba Santiago de Compostela, era pues el símbolo del peregrino que había visitado Tierras Santas. Para 1514, según datos del primer censo en Santiago había 60 personas y tenía iglesia, casa del cabildo, y hasta un total de 40 vivienda y edificios públicos.

El 2 de diciembre de 1562 un fuerte terremoto destruye totalmente la villa de Santiago junto a otras colonias españolas entre las que se encontraba la Concepción de La Vega. Bajo las construcciones de mampostería quedaron sepultados muchos de sus habitantes. La ciudad es restablecida de nuevo a orillas del río Yaqué, donde actualmente está localizada. El peligro de los sismos está presente en la historia de Santiago, que ha sido estremecida por terremotos en varias ocasiones, destruyéndola y matando parte de sus habitantes.

En 1660 Santiago fue saqueada por el pirata Fernand de la Fleur. Treinta años más tarde, en 1690, la ciudad se defiende victoriosamente contra los franceses ubicados en la porción occidental de la isla, en la batalla de "La Limonada".




Santiago fue afectado por fuertes terremotos ocurridos en los años 1775 y 1783. Tropas haitianas saquean y destruyen la ciudad de Santiago en 1805. La mayoría de sus vecinos son degollados tras rudísima y desigual batalla. A partir de 1822, Haití domina toda la isla dificultando el desarrollo de la parte oriental. En 1842, otro fuerte terremoto afecta la ciudad de Santiago, muriendo gran parte de su población.


Santiago es el sitio de la famosa batalla efectuada el 30 de Marzo de 1844, en la cual las tropas dominicanas, en desventaja numérica y de armamentos, derrotaron al ejército del Norte de Haití comandado por el Gral. Pierrot, consolidándose así la Independencia Dominicana proclamada en la ciudad de Santo Domingo el 27 de Febrero del mismo año.

En 1857 los pueblos del Cibao se sublevan contra la dictadura de Buenaventura Báez, nombran a Santiago Capital de la República Dominicana, con un gobierno presidido por el General José Desiderio Valverde y proclaman una Constitución liberal. Pero el intento revolucionario no tuvo mayor trascendencia porque el nuevo gobierno nombró jefe de las tropas al ex-dictador Santana. El General Pedro Santana volvió a dirigir el país desde la ciudad de Santo Domingo y lo anexó en 1861 a España.

El pueblo santiagués, disconforme con la Anexión, inició un movimiento tendiente a restaurar la República, que en agosto de 1861 se convirtió en un inicio de lucha contra el español que derivó en la ejecución de los héroes Eugenio Perdomo, Pedro Ignacio Espaillat, Carlos de Lora, Vidal Pichardo, Antonio Batista y el Coronel Pierret.

El 6 de septiembre de 1863, Santiago es destruida totalmente luchando contra las tropas españolas sitiadas en la Fortaleza San Luis y el 14 del mismo mes, tras ser incendiada y destruida casi en su totalidad para expulsar a los Españoles de la misma, Santiago es declarada capital del Gobierno Restaurador en las Guerras Restauradoras de la Independencia, con un gobierno provisional presidido por José Antonio Salcedo. España entregó el país a los independentistas en julio de 1865 después de tres años de guerras Restauradoras.




La Sociedad "Amantes de la Luz" y el Ateneo de Santiago, destinados a difundir la cultura santiaguesa, fueron fundados en 1874. En 1881, durante el gobierno del Padre Meriño, se creó la primera Escuela Normal del Cibao, en Santiago de los Caballeros. En 1891 salió el primer periódico diario de Santiago, El Día.

El 16 de agosto de 1897 fue inaugurado oficialmente el ferrocarril Santiago - Puerto Plata por el presidente Ulises Heureaux. Por esta época se inicia la moda de las construcciones tipo Victoriano, de estilo neoclásico, tan características del Caribe y en particular de la ciudad de Santiago, donde algunos historiadores prefieren denominar estilo Lilisiano en honor al presidente del país, Ulises Heureaux (Lilís). En 1915 fue inaugurada la Compañía de Agua y Luz de Santiago.En 1916 el país fue ocupado por fuerzas de infantería norteamericana y se estableció en la ciudad de  Santiago el Cuartel General de las tropas interventoras en el Cibao. No fue hasta 1922 cuando se efectúa la retirada gradual de las tropas de Estados Unidos y se instaura el tercer periodo republicano en 1924.

Durante el periodo de ocupación Norteamericana Santiago crece y se desarrolla; fueron construidas nuevas calles, puentes, carreteras interurbanas como la de Santo Domingo - Santiago - Montecristi y la que comunica Santiago con su puerto natural, Puerto Plata, y en esta época se dotó a la ciudad de alumbrado eléctrico. El censo de 1916 contó 14,774 habitantes de los cuales 13,167 eran dominicanos y el resto interventores americanos, y la ciudad tenía entonces 3,226 viviendas.




Entre 1924 y 1930 el Gobierno de Horacio Vásquez favoreció a Santiago con diversas obras públicas y con grandiosos acontecimientos de carácter internacional, como la Exposición Interantillana de 1927. En 1930 Rafael Leónidas Trujillo es nombrado presidente del país, iniciándose la dictadura de 30 años conocida como La Era de Trujillo y que culmina en 1961 con el asesinato del dictador. En esta época la ciudad de Santiago llega a tener cerca de 15,000 viviendas en un área de 6km², creciendo lentamente durante la Era.


Desaparecida la tiranía en 1961, comienza a manifestarse una extraordinaria migración desde los campos hacia los centros urbanos, situación que en Santiago hace romper el relativo equilibrio que existía entre los componentes del sistema urbano. Se experimenta un aumento crítico de la población y una extensión súbita del área urbana, de manera que en menos de 20 años alcanzó una extensión de 70 km². Este crecimiento no se ha logrado frenar y continúa actualmente.



Para concluir con esta increíble historia a pesar de las diferentes etapas que a tenido que experimentar esta fascinante provincia son muchas claro como cada una de las provincia de la República Dominicana con sus alta y bajas para poder obtener un mejor desarrollo para la historia es extraordinario ver la actualidad de hoy en día con la finalidad de seguir superándose. Esta información  es obtenida del autor: Miguel A. Rojas donde acudí a el por su interpretación de investigación con fines de satisfacer las necesidades de mis lectores.

A continuación más sobre:


SANTIAGO DE LOS CABALLEROS Y SU HISTORIA









Nuestra Cultura




Santiago
Cultura – La región más típica del país siguiendo una línea desde Constanza a San José de las Matas, las principales creencias de la región son las siguientes:

En la religión Católica
Se reza la “Magnifica Anima mea” y se cantan las letanías y las pocas salves en romance que nos quedan de los españoles de los días de la colonización.

Especie de ser mitológico femenino que habita los bosques intramontanos (mujer alzada o montaraz), de larga cabellera que cubre todo su cuerpo y los pies al revés, o sea, los talones hacia el frente y los dedos hacia la espalda.

El Botoncillo
Viento helado que escarcha los arroyos de Valle Nuevo, y hace tiritar de frío.

Las tonadas de los Recuerdos: cantares de los peones que arrean las recuas formadas por largas filas de animales de carga, generalmente mulas o yeguas.

Tonadas de los Boyeros: cantares de los peones que vigilan el tránsito de las boyas o troncos de pinos, que son llevados hasta los aserraderos flotando sobre el cauce de los ríos (ya en desuso u olvidadas).

Santiago en el corazón del Cibao, es la región más definida, típica y tradicional del país; aquí, como en ninguna otra región, ha arraigado el carnaval con representaciones callejeras de gran sabor popular; también el merengue, los aguinaldos, la media tuna, los cantares de conucos, cantares de rancho y cantares de los picadores; las literas, las juntas, las velaciones y los rosarios.

San Andrés
Durante años hemos escudriñado todos los mitos posibles porque nuestro pueblo celebra el 30 de Noviembre -San Andrés- tirándose almidón y afines sobre todo al rostro: Por lo pronto es una costumbre cuyos orígenes se pierden en la neblina de los tiempos. Y por más que hayamos interrogado a religiosos españoles, a quienes hayan viajado a otras áreas americanas nunca se nos ha respondido en relación a que por allá se celebre San Andrés de tal modo.

 San Andrés quien fue martirizado al crucificársele en una cruz en forma de X que hoy lleva su nombre. En nuestro país celebrase San Andrés no solo con puñados de almidón. A veces se usaron recipientes llenos de agua para empapar al sorprendido.

Entre la aristocracia solía jugarse con cascarones de huevo de gallina llenos de perfume -agua de colonia- polvos faciales y talcos perfumados. Una vez se puso de moda el colodión, liquido rojizo que manchaba la ropa de ese color pero que al cabo de un rato la macha desaparecía.

A niveles más humildes los cascarones de huevo de gallina eran llenados con el líquido rojizo que se obtiene de la tuna (cactus). Y también durante la noche, mediante una jeringa de bambú lanzaban chisguetes de agua contra los tubos las lámparas de gas (kerosene) haciéndolas estallar. Por más que la gente cerraba puertas ventanas se las ingeniaban para hacer blanco través de los agujeros de la cerradura.

A veces, acabadas las raciones de almidón la gente acudía apuñado de cal, “calsomino”, carsomino, harina, y hasta puñados de cemento Este procedimiento más el de los cubazos de agua a veces non santa, dieron origen a numerosos lances personales muy a menudo de saldo fatales a arma blanca.

Hay una anécdota que se ha vuelto tradición al rodar por el plano inclinado del tiempo que narra como un día de San Andrés el Presidente Ulises Heureaux iba por una de las calles de la Ciudad Capital dominicana. De repente, al pasar por un grupo que jugaba San Andrés, fue salpicado por gotas de aguas no tan puras. La anécdota envuelta en la leyenda, cuenta como el Presidente Lilís mando comprar todos los perfumes y polvos perfumados en existencia en aquella urbe y la dio al pueblo que jugara con tales artículos en vez de…Hoy la manera tradicional de jugar a San Andrés viene rápidamente desvaneciéndose.

 Es que, a además de las transculturaciones, ya nuestro país no produce almidón como antes. Ya el almidón no tiene demanda como para “almidonar” ropa. Como para- hacer engrudos caseros etc. Por ende ya no hay producción almidonería en R.D. Ciertas modalidades, nuevas de jugar a San Andrés como la de lanzar cubetas de agua contra los parabrisas de automóviles y afines son tan peligrosas que aceleran la desaparición de tan antigua, como controversial tradición.
Dentro de las tradiciones europeas que trajeron a nuestra isla los colonizadores españoles, se encuentra la costumbre de celebrar el carnaval. Desde su llegada a la isla, se inicia el carnaval y ha tenido constante evolución con la integración de las culturas indígenas y africanas con sus danzas, trajes de vistosos colores, el cual es elegido por la provincia para distinguirlo de los demás, donde cada personaje tiene su lugar, Para Santiago, Lechón Cuajao…”Amarillo y Colorao”… Según la historia, los primeros lechones surgieron como guardianes del orden en los viejos carnavales de Santiago y lucían delante de las comparsas para abrirles paso en la multitud y evitar la indisciplina. Primero llevaban una varita en la mano, moviéndola constantemente de un lado a otro; posteriormente cambiaron la varita por un foete (fuete) de cabuya y finalmente recambiaron por la vejiga de vaca.

En 1975 ya habían carnavales para las fiestas patronales, en honor a San Santiago, para Hábeas Cristi y para las carnestolendas (tres días antes del miércoles de ceniza), en la ciudad de Santiago de los Caballeros, cuyas manifestaciones provenían desde los días de la colonia Española. Inicialmente el carnaval se dividía en función de la estratificación social de las clases sociales existentes en Santiago, con manifestaciones en clubes privados, por parte de los sectores pudientes y en las calles de los barrios populares, particularmente en la Joya y los Pepines.

Surgieron los lechones JOYEROS, que a los chifles de sus caretas le florecían espinas o puyas; y los lechones PEPINEROS, enarbolando una careta con chifles completamente lisos, disfrazados con coloridos trajes atacándose mutuamente, siguiendo una larga tradición de vieja rivalidad entre ellos. Los lechones del carnaval de Santiago surgieron tras la campaña restauradora de los ejércitos del pueblo, con sus trajes de colores brillantes en pleno corazón del cibao, por el año 1861, son famosos y únicos. No hay en ellos ni en sus trajes pintorescos, ni en sus caretas que son obras del verdadero arte popular, reminiscencia de los negros de África o de Haití, ni ninguna de esas cosas que los folkloristas ahora les quieren endilgar. 


El carnaval de nuestro Santiago tradicional se ha caracterizado porque se han conservado siempre, de año en año, las representaciones de personajes en su mayoría ficticios, creados por la imaginación del pueblo.

 Entre los principales, que se han conservado debido a su gran popularidad, tenemos a Nicolás Den, primer personaje de leyenda carnavalesca de la ciudad. Dicho sujeto surgió después que se iniciara el gusto por las máscaras, en la época post-Restauradora.


Los Lechones de Santiago

Para abordar el tema de los lechones de Santiago hay que comenzar diciendo que “Lechones” es el nombre que se da en la ciudad de Santiago a aquellas máscaras que acuden al desfile de carnaval vestidas de diablos. En Santo Domingo, la capital de la República, se les llama “Diablos Cajuelos” a estas máscaras. Y en Montecristi se les llama “Toros”. El nombre de “diablos cajuelos” que se usa en Santo Domingo, debe ser una alteración de “Diablo Cojuelo”, como es sabido, es el calificativo que se da el diablo indicando que es “muy travieso y enredador”.

En nuestro país no hemos hecho aún un estudio profundo sobre los disfraces de diablos. Frandique Lizardo, en su libro “Fiestas Patronales y Juegos Populares”, dice al respecto, que hay diablos, además de los lechones santiagueros, en Santo Domingo donde se les llama como ya hemos dicho “diablos cajuelos”; y en Montecristi, donde se les dice “toros”; en Azua donde son sustituidas las vejigas por “medias rellenas”; en La Vega; en Cabral donde se les llama los “cachús”, que en vez de vejigas llevan foetes, con los que mantienen pleitos durante Semana Santa. También fueron populares los bailes de diablos en las fiestas patronales de San Bartolomé de Neiba, hasta que las prohibió el trujillato por temor al uso de las máscaras (dato de Frandique Lizardo).

En cuanto a los orígenes de los lechones de Santiago, el profesor Frandique Lizardo toma la tesis, expuesta en diversos trabajos nuestros citados por el distinguido etnólogo dominicano. Es la tesis que exponemos en este trabajo. En realidad, de lo único q no podemos hablar categóricamente, es del arribo de esta costumbre a Santiago. Sabemos que ya para el siglo XVI hubo máscaras en la ciudad de Santo Domingo, por un documento que poseemos extraído del Archivo de Simaneas en España. Pero, específicamente, documento que mencione o haga alusión a estas cosas, no lo hemos encontrado en nuestro amplio estudio de la documentación que sobre el siglo XVI santiaguero conserva el Archivo General de Indias, de Sevilla.


Es evidente, la costumbre santiaguera de los lechones y de la Tarasca sólo es centenaria, aunque basta observar las curiosas coincidencias que hemos apuntado en la primera parte de esta exposición para llegar a la convicción de que estas tradiciones se pierden en la noche de los tiempos y que debieron llegar, como tantas costumbres hispánicas, primero a nuestras tierras, para después, desde aquí, recorrer todos los caminos.

 La Ciguapa                                                                     Los lechones





Finalmente es curioso saber  la historia de la cultura,  que conlleva esta maravillosa provincia, Cada jornada, entre los caminantes atrapados por el sonido contagioso y los asiduos, las descargas de los trovadores traslada a los inicios de los cultivadores de ese ritmo musical en la urbe. este tipo de información es obtenida mediante el ayuntamiento de Santiago.  


A Continuación más sobre:

CULTURA DE SANTIAGO DE LOS CABALLEROS